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| FOTO: Diario Panorama |
Empecemos analizando la primera postura. Lo primero que debe aclararse es que no existe tal cosa como una economía totalmente exenta de controles. El problema es ¿quién controla y para qué?
Quienes hablan de “levantar” los controles, lo
que en realidad proponen es colocar las riendas de la economía en
manos de la burguesía. Esto lo hacen con el ánimo de considerar que
se debe “incentivar” la libre concurrencia de los “sectores productivos”
sin interferencias políticas, lo que terminaría regularizando el
hecho económico al poder moverse cada uno en pos de su interés particular,
lo que se supone repercutiría en el bienestar general. Allí debemos
acotar lo siguiente:
-No existe la libre competencia y en el mercado no se da un encuentro
de iguales: Los entes más débiles son absorbidos o subordinados
y los grandes poderes empresariales pactan por el control
de los mercados.
En Venezuela históricamente un puñado de
carteles y oligopolios controlan las más importantes ramas industriales
y comerciales. Estos conglomerados hacen uso del
control que efectivamente poseen para poder obtener la mayor
tasa de ganancias al menor coste posible.
-Si alguna producción le interesa a estos “sectores productivos”
es la de ganancias monetarias, no la de alimentos o medicinas.
Estos sectores planifican la economía a favor del aumento
incesante de su tasa de ganancias. La especulación es una herramienta
habitual que permite realizar grandes dividendos con
muy poco volumen de mercancías.
-Estás ganancias se buscan realizar en divisas convertibles que
permitan una participación en el mercado mundial, por lo cual
la captación de dólares y su traslado a la banca internacional es
la meta de toda entidad empresarial en Venezuela, muy mal se
les puede “incentivar” a la producción otorgándoles de antemano
lo que buscan como objetivo final. ¿Qué sentido pudiera tener
para la cupular burguesa gastar dólares en la producción de bienes
y servicios a venderse en bolívares? En todo caso la producción
es un esfuerzo costoso, la línea de menor resistencia es la de
especular con bienes importados.
-Como la máxima ganancia es la única meta, la planificación
que ejerce la cúpula empresarial no va muy lejos. Le tiene sin cuidado
si una población necesita más que otra o si existen prioridades
para la gente. Así llegamos al caos en que un mismo producto
escasea en una parte del país y sobreabunda en otra, y que otros
muchos no se consigan en los lugares mismos donde se producen.
- El que los sectores empresariales persigan su interés particular
(monetario) no implica para nada que coadyuven al bienestar
general (alimentación, salud, seguridad y empleo, medio ambiente),
incluso pueden, como muchos de ellos ya lo hacen, acelerar
su enriquecimiento perjudicando la calidad de vida de las
familias venezolanas y es que el bienestar social es mucho más
que la suma de intereses egoístas.
Estas razones, entre otras muchas, son las que nos han llevado
a la actual situación de un país dependiente hasta el ridículo de
las importaciones, con un parque industrial desvencijado en el
que no se han visto grandes inversiones de capital en más de cuatro
décadas.
El problema es tratar un problema eminentemente
de producción como si se tratase solamente de un desajuste de la
distribución. La raíz de todo el problema está en la producción,
en como la burguesía la ha controlado, planificado y dirigido.
Redacción: Jeison Rondón / CRPP
jdrp_57@hotmail.com

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